Primavera negra, Flores de blanco


Un ciclón penetra en las costas de la primavera, detrás de sus colores se desata el drama en blanco-negro; torbellinos de palabras a trescientos cuarenta kilómetros por hora, tinta de nuevos polvos ideológicos. Destruida la poesía, sin techo los corazones, silente luz de relámpagos queman aldeas de ideas; sacan los pensamientos por los ojos, dejan las uñas, para el chantaje después de la tormenta.

Fertilizada la cosecha de las prohibiciones, (de esqueleto a exoesqueleto) el mimetismo disfraza los deseos, exuvias dejan restos de lágrimas levantadas por el mal genio del viento, crisálidas abotonadas, sobreviven al temor guardado en las costuras. ¡Huracanada muerte en cuantas primaveras!, pretérito imperfecto, presente-negrocontinuo, ¿futuro?

Sólo en primaveras negras caen rejas sobre lepidópteros de agudos ojos, demasiado oscurorojo para la vida-tierra echada al mar; oxigenan con hemolinfa las venas para cuando la luz haga circular la sangre. La travesía libertad rima en el sonido del vuelo, ¡ya deben pertenecer al mundo!, los caminos se secan… el miedo, húmedo.

__ ¡Vaya ingenua libertad la de la mariposa, que cierra sus alas cuando se posa! __decía la libélula, mostrando alas, que después de abiertas, nunca más se vuelven a cerrar.
Entristecida observa la mariposa, las largas alas de la libélula.
__En lo incómodo aplastado vuelas sin poder salir del renglón.

[…] Y dice una mariposa que vio desde su […] cristal… tempestuosos desasosiegos sobre las aguas del mar.

II

…comenzó a expandirse la cadencia del blanco en el humo, las flores entraron al cenital del sol, la reverberación… pentagrama de aflicción en sus tallos; cuerpos rígidos-verdeazules las arrancan en aquel concierto sin lluvia, golpesposes-pasoscaídas coreografiaban en una danza el jardín del dolor; ¡vacío calor del humo!… la sequía la desviste para la muerte.

[…] Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo […]. El cultivo de muchas rosas blancas, transparente, transparente, transparente su alma, una flor blanca se ha ido.

Un grito aunque sea blanco nunca podrá ser un secreto; símbolo de espada, forja de espigas en gladiolos plateados de acero. ¡Vaya mal tiempo!, con su pólvora esparce el polen, al desarraigar como plumas las flores. Desde los tépalos resurgen en ellas la inflorescencia, corre la sed por las raíces sedientas, botones para un comienzo, esperando, sin deshojarse, la lluvia.

La flor de la Caridad ha perdido el ritmo alrededor del sol, una caprichosa babosa, necia en libar el capullo, la perfora y comienza la plaga; el corazón muerde su arteria mientras extirpan el dolor por lo que no respira. Demasiado duro blancohueso para ser albo-blancus; el jardín está de luto, hasta que la flor de mariposa sea libre.

Dothan, AL, USA. Derechos Reservados © 2019